En la mesa bretona podrás alternar lo mejor de la charcutería y del mar, sin olvidar la sidra, la cerveza y el chouchen (una bebida mezcla fermantada de miel con agua, o vino).

La cocina bretona es una cocina basada fundamentalmente en mar. En Erquy, cerca de Saint-Brieuc, podrás observar a los pescadores sacando sacos de deliciosas vieiras con destino hacia los muchos restaurantes de la zona. La caballa preparada en rillettes (una especie de crema fibrosa) o una buena bandeja de marisco compuesta de cigalas, langostinos, arañas de mar, bueyes de mar, gambas, bígaros… u ostras.

En Cancale, entre Saint-Malo y el Monte Saint-Michel (el cual se divisa desde su playa), podrás saborear las ostras planas más reputadas de Francia a las que el Consejo Nacional de las Artes Culinarias ha concedido la etiqueta de “destacado lugar del sabor” gracias a su calidad y renombre.

Para comparar los sabores de las otras bretonas puedes probar también las de Prat-Ar-Coum, en la ensenada de Brest o las de Plena Mar en Quiberon acompañadas de pan con mantequilla salada y un vaso de Muscadet, uno de los vinos blancos más afamados de Francia.

Dejamos el mar para ya en tierra degustar la gran variedad de charcutería bretona: rillettes de cerdo, jamón ahumado, paté Henaff (objeto de culto gastronómico en Bretaña) o un embutido de cerdo denominado andouille de Guémené.

No se puede visitar Bretaña sin probar una buena galette (salada) para terminar con  una crêpe (dulce) o un far Breton a base de ciruelas pasas.

Todo ello regado con una buena cerveza artesana (fáciles de encontrar en cualquier establecimiento) o una de las especialidades bretonas, la sidra, que junto con la normanda,  cuenta con el sello IGP (Indicación Geográfica Protegida).

Si quieres conocer cuales son las cervezas artesanales de Bretaña, en el número 8 de bebers Magazine encontrarás 72 con enlace a sus páginas web.

Las cervezas bretonas en bebeers Magazine