Klaus Störtebeker. (Alemania 1360 – 1401)

Detrás de este nombre se encuentra uno de los piratas más queridos de Hamburgo, del barrio de St. Pauli. Störtebeker era el capitán de los piratas del Elba, un pirata de agua dulce. Su apellido era un apodo: venía de una corrupción del alemán  Stürz den Becher “acabar con la jarra” ya que era capaz de beberse de un solo trago una jarra de cuatro litros de cerveza sin respirar.

Los miembros de su tripulación eran conocidos como los Vitalienbruder, “los hermanos de los víveres”. Fueron contratados durante la guerra entre Dinamarca y Suecia para luchar contra los daneses y hacer llegar víveres a la sitiada ciudad de Estocolmo. Tras la guerra, Störtebeker y sus mercenarios decidieron continuar en el oficio de las armas y ejercer el pirateo capturando barcos holandeses, rusos y daneses. Se llamaban a sí mismos  Likedeelers” (socios iguales) ya que el botín era repartido equitativamente entre toda la tripulación.

Störtebeker, además, era como un Robin Hood, robaba a los ricos y se lo daba a los pobres. Así, donó dinero al pueblo de Verden para que reconstruyeran su iglesia. Desde entonces un día al año se distribuyen pan y arrenques gratuitamente en recuerdo y homenaje a la generosidad del pitrata.

Pero como les ocurre a todos los piratas, Störtebeker fue apresado con sus 73 hombres por una flota de Hamburgo comandada por Simón de Utrecht. Los presos comparecieron ante el alcalde de Hamburgo y fueron sentenciados a morir decapitados.

Cuando los piratas iban camino del cadalso, Störtebeker le ofreció al alcalde un trato: que dejase en libertad a uno de sus hombres por cada paso que consiguiera dar una vez decapitado. El alcalde accedió y Störtebeker pidió al verdugo que le decapitara de pie. Sus hombres, en fila a su lado, vieron asombrados como cuerpo sin cabeza iba dando paso tras paso. Cuenta la leyenda que el cuerpo de aquel hombretón dio doce pasos antes de que el alcalde, furioso, le pusiera la zancadilla y cayera al suelo. Como toda buena historia de piratas, el alcalde traicionó su palabra y mandó decapitar a los 73 piratas restantes. Después de las decapitaciones, el senado de Hamburgo preguntó al verdugo si no estaba cansado de tanto trabajo, y éste respondió que podría ejecutar, sin ningún problema, a todos los miembros del Senado de la ciudad. En respuesta a su contestación le sentenciaron a muerte, ejecutándole el miembro más joven del Senado.

Klaus Störtebeker es un personaje en Saint Pauli, el barrio más popular de Hamburgo. Un lugar en donde lanzaron su carrera musical los Beatles, zona de marineros, prostitutas y bares donde se recuerda a aquel pirata bebedor. Los hinchas de su equipo de fútbol lucen en sus bufandas y banderas la calavera y las tibias y el himno del club tiene por título “Cien cervezas”.

Störtebeker